martes, 9 de febrero de 2016

La hormiga y la mariposa.

La hormiga vuela pero su paseo aéreo pasa desapercibido, la vista es excepcional descubriendo ella que vivir al ras, aunque productivo, fue una triste forma de aprovechar su corto tiempo existencial, pero ahora se separó del grupo de trabajadoras, decidió tomar un descanso, no por cansancio, más bien por aburrimiento, el mismo trabajo, las mismas caras, los mismos peligros.
Mira hacia la tierra y ve a sus hermanas, amigas, sus compañeras, sabe que están en esa gran mancha que desmiembra pedacito a pedacito a una libélula, picoteada por un pájaro que quería degustarla, pero en vuelo no la pudo retener en su pico y ésta cayó en el área frecuentada por sus compañeras.
Debo agradecer a la naturaleza por dejarme vivir lo suficiente para que las alas me permitieran cambiar mi rutina, ver al mundo circundante, conocer realmente el tamaño de las cosas y seres, la inmensidad del horizonte, esto es increíble, quisiera que mis amigas y hermanas tuviesen la misma suerte que me ha abrazado, las posibilidades infinitas en la insignificancia de mi conciencia en un mundo plagado de conciencias, los colores, las emociones, los recuerdos, las miradas, acariciar las patas entre mis patas, disfrutar los momentos uno a uno, un buen día, una despedida en las tardes a la hora de ir a descansar, para después alzar el vuelo, desafiar a la gravedad, girar libremente en tirabuzones, embriagarme con mi propio mareo por falta de costumbre, simplemente ser diferente, ser brillante en el cielo, sentir más allá de lo aprendido.
Volaba la hormiga aferrada a las alas de una mariposa que abordó mientras ésta bebía agua en una hoja llena del rocío nocturno, el insecto lepidóptero multicolor desciende nuevamente a la tierra, tiene sed, se posa delicadamente en los restos vegetales y bebe, se refresca, se hidrata y mientras lo hace no se percata de las fauces de la serpiente que la envuelven repentinamente, en lo sucesivo todo se transforma en una corta pesadilla, entró en un cuarto oscuro donde es humedecida con saliva, masticada, triturada para finalmente ser engullida, y con ella la hormiga que por unos instantes pudo volar, ser libre, ser diferente.

PAO.

La ciudad de la represión.


Vivo en una ciudad demasiado custodiada por aves de presa armadas hasta los dientes, zamuros en busca de lo que se considera carroña, seres que parecen robots con armaduras protectoras, rostros desconocidos que se desplazan como oleadas de langostas bíblicas de un lado a otro, miles de aprendices ocupando espacios en la calle e imponiendo una especie de orden tan duradero como las fugaces enseñanzas de sus maestros, soldados con dobles personalidades quienes resultan ser los más abundantes, controladores ancestrales del desplazamiento humano en máquinas de combustión interna, aquellos que pretenden confundirse con la naturaleza usando sus colores, tratando de mimetizarse entre las estructuras de concreto pero sus armas no son ecológicas y otros grupos humanos, igual de agresivos que caminan entre las sombras.
Vivo bajo el escrutinio constante de demasiados individuos cuyo poder se sustenta en la pólvora y no en las palabras, en el respeto por la privacidad, en la confianza primaria, soy un potencial delincuente ante los ojos de algunos de estos paladines de una justicia bizarra, quienes muestran sus poderes no siempre con la educación debida, vivo entre aquellos que te presumen culpable antes que cualquier opción razonable, vivo rodeado por los tentáculos de la ley, una ley que se convirtió en una nube negra que tapa el calor que queremos percibir del Astro Ardiente, el sol.
Vivo en una zona de guerra donde se predica la paz, vivo momentos de paz mientras no estalla la guerra, vivo con una chaqueta de miedo que calienta en demasía, vivo mis días además, vigilado por los otros representantes informales de la ley, que son tan poderosos como los formales, tanto o más peligrosos que los primeros, vivo expuesto a la debilidad de muchas falanges irritables, vivo entre el facilismo de esos que pueden aprovechar sus posiciones de jerarquía, generalmente los más bajos en las cadenas de mando, escondidos de las miradas correctivas de sus superiores, quienes no están pendientes de fastidiarle la existencia al ciudadano común, sus objetivos son otros, vivo entre numerosas caricaturas de aquellos que suelen exponerse como servidores públicos, sé que hay muchos profesionales en esta fiesta represiva, me alegra al encontrarme con ellos, pareciera que los cargos de jerarquía por encima de lo básico los convierte en personas capaces de establecer empatías con sus semejantes y las leyes que alguna vez juraron respetar y defender.
Soy libre en una ciudad reprimida, una ciudad de perseguidores y perseguidos, estoy preso en plena libertad, vivo en una tensa calma que forma parte de la rutina, vivo en una ciudad enfurecida por las emociones de quienes la habitan, maquillada con pinturas baratas, parcialmente rejuvenecida a cuenta del poder, vivo observando como demasiadas almas se conforman con vivir viviendo, en vez de aprender a ser mientras viven.
PAO.

666 o 999


Una tarde mientras iba con Paolito a buscar a Carmela, vimos un cartel en una tienda con el número 999 y me paré para fotografiarlo. Paolito pregunta; ¿Por qué te detienes? Le dije que quería captar ese aviso, por porque era el número de la bestia invertido especularmente, el número del Diablo, del mal, según las creencias populares.
Paolito: ¿Entonces se puede llamar al Diablo a través de ese número?
Bueno hijo, el procedimiento no es tan sencillo, los creyentes de ese tópico lo invocan en ritos particulares, dicen que el número aparece tatuado en las carnes de los seres diabólicos, lo consideran un signo relevante del anticristo, etc.
Paolito: Ok papá, entonces ¿si se puede llamar al Diablo con el 666, entonces a través del 999 podríamos comunicarnos con Dios?.
¿Qué te puedo decir al respecto hijo? Pareciera no ser tan obvio, pero visto fríamente tiene mucho sentido tu hipótesis.
La conversación con mi crío despertó curiosidad e imaginación, conduciéndome a las siguientes consideraciones:
¿Qué diferencias existen entre Dios y el Diablo?
Uno es el reflejo del otro, es la contra parte, es el bizarro sajón, pero ¿Quién es el bizarro? ¿Dios o el Diablo? ¿Se trata del bizarro del bizarro? Digamos que la discusión entre los seguidores de ambas tendencias religiosas, sería interesante.
Podríamos afirmar que son un par de enajenados que se nutren de la adoración de los súbditos, con cierta dosis de maldad que solo el poder otorga, pero ¿Quién es peor? ¿Un Dios misericordioso que le pide al ser que sacrifique a su primogénito para demostrar su fe o el Diablo malvado que le da de todo al ser en vida a cambio de su alma? Cabe destacar que por definición ya el alma de cada creyente está asignada a Dios, esa es parte de sus devotas obligaciones.
Dios exige una vida inmaculada, sin desvíos, sin atajos, aunque ofrece una cuota de perdón a los desviados del sendero divino, para terminar al fallecer en el paraíso con sonrisas de oreja a oreja, aunque muchos creen que la nada, el vacío, es el destino de los muertos. El Diablo se queda con el alma al final de la jornada, pero permite que el ser viva su vida, explore, cometa errores, sea un pecador, le ofrece el oro y el moro, a la postre, si después nada hay ¿Qué más da si le dejamos el alma?
Dios y el Diablo nos ponen a prueba, teóricamente, pero pareciera que el de pensamiento quizá más retorcido es Dios, que de paso, cuando nos quita a los allegados, amigos, cosas materiales o lo permite, terminamos diciendo que fue su voluntad y que nos está probando.
Aclaro que lo que estoy diciendo no implica que me incline hacia un lado o hacia el otro, pero sería provechoso para la toma de una decisión seria, sentarnos en una mesa con ambos para que expusieran sus argumentos y debatieran abiertamente respecto a lo que está bien y lo que está mal.
¿Quién tendría la razón? Pareciera ser un asunto de selección simple binaria “1” o “0”, con las mismas posibilidades cuando lanzamos una moneda al aire, las estadísticas no fallan, la moneda tiene una cara y su reverso, y cuando la dejamos caer en la palma de la mano para hacerla descansar en el dorso de la otra, sencillamente pareciera que no la queremos ver y confiamos que hacia nuestros ojos, si la descubrimos, aparecerá Dios, pero el Diablo tiene las mismas posibilidades.
Se entrega el alma a estos personajes desconocidos, volviendo a la pregunta inicial ¿Quién es mejor, Dios o el Diablo?
¿Son la misma persona reflejada en un espejo? ¿Doble personalidad? ¿Un caso de esquizofrenia digno de ser analizado por un psiquiatra o psicólogo?
Para mí está claro el asunto, somos nosotros quienes les damos vida y decidimos que lo blanco es bueno y lo negro es malo, pero a veces, lo blanco no es tan claro y limpio como creemos y lo no negro no es tan oscuro como pensamos.
Preguntas finales:
¿Vives una vida pecaminosa en muchos aspectos temiendo por el castigo de Dios y pidiendo perdón constantemente o eres un ser intachable que no puede dejar de pensar en el Diablo?
¿Qué sería de Dios sin el Diablo y viceversa?
¿Qué sería de ellos sin nosotros?
PAO.
POST DATA.
Curiosidades y datos interesantes asociados al 666):
- En China, el 666 es considerado un número de la suerte y usualmente es mostrado en comercios con luces de neón, significando en cierto modo que todo está chévere.
- El más común isótopo de carbón (Carbón – 12), la base de toda forma de vida en la tierra está compuesto por 6 protones, 6 neutrones y 6 electrones.
- Es la suma de todos los números que componen una ruleta, 1+2+3+4+5+………..36.
- En números romanos se escribe como DCLXVI, coincidiendo en forma descendente con los números menores que mil en orden decreciente (D = 500, C = 100, L = 50, X = 10, V = 5, I = 1).
- Una teoría al respecto se basa en que los romanos expresaban los números con letras con distinto valor. Así, la cifra 666 es, en numeración romana, DCLXVI. Este acrónimo vendría a significar: Domitius ( o Domitianus) Caesar Legatos XtiViolenter Interfecit, que traducido es: Domicio (o Domiciano) César mató vilmente a los enviados de Cristo. Domicio es el nombre del emperador Nerón antes de ser adoptado por el emperador Claudio como hijo suyo.
- Investigaciones modernas determinan que el número es 616 no 666, al eliminar Legatos del punto previo.
- Es la suma mágica o la suma de las constantes mágicas de un cubo de 6x6, en la cual cada fila o Columna suman 111.
Es posible que la obtención de este número esté más relacionada con el conocimiento de los antiguos escritores religiosos de diferentes áreas (matemática, numerología, etc), que la propia asociación con el mal, hasta podría considerarse como un cálculo irónico que quedó como incógnita para la posteridad por parte de su creador.
¿Será por las razones previas que el Diablo es más interesante más allá de la maldad que le endilgan?
Cabe destacar que por siglos el desconocimiento, la ignorancia y el miedo, fueron las armas más potentes y seguras con las que contó la religión para propagarse.
Los datos de la Post Data fueron tomados de la Wikipedia.

Animales con el mismo estilo facial.

El gato no tiene la culpa, el hombre la pisotea para no sentirse mal y trasladarla a quienes le rodean.
Recuerdos escalofriantes, un mostacho representa a la mediocridad, se burla de la justicia, vive de la mentira, es la mejor propaganda para prevalecer a cuenta de la existencia de terceros.
El gato es una consecuencia, el hombre es un asesino, sus seguidores son sus extremidades ejecutoras, la naturaleza es evidente.
PAO.

Pensamiento del día (de las doctrinas).

La longevidad de las doctrinas totalitarias es directamente proporcional al adoctrinamiento e inversamente proporcional a la educación.
El adoctrinamiento en la rama totalitaria se sustenta en las carestías y dependencias de los pueblos, en la ignorancia, los resentimientos sociales, el odio entre clases, en la necesidad de creer en soluciones milagrosas, etc.
La educación en todos los ámbitos de nuestra sociedad, no la vinculada estrictamente a las doctrinas totalitarias, resulta ser un veneno ponzoñoso y mortal para el adoctrinamiento.
Lamentablemente, la necesidad de creer en algo más allá de nuestras capacidades y el hecho de no confiar en nosotros como individuos independientes, a veces, se convierte en una enfermedad que debilita el sentido común, empañando las experiencias y el aprendizaje que la educación otorga, dicha enfermedad es uno de los combustibles esenciales del adoctrinamiento.
PAO
Foto: Caricatura británica del Pacto Germano Soviético 1939 – Stalin-Hitler

"Cuando quiero comprar no puedo y cuando puedo comprar no quiero”


Una película ideal para el director Tim Burton, algo así como leer “La Peste” del Albert Camus y “La Náusea” de Jean Paul Sartre repetidas veces.
Nos convertimos en un vulgar número con identidad, somos extrañas ondulaciones tatuadas en la piel, somos aceptados social y comercialmente para consumir "Alimentos Básicos" gracias a una identificación fisiológica y un dígito.
Hoy es mi día, visito el súper, mis huellas son válidas, tengo el número ganador, pero !Sorpresa!, aunque varias procesiones de productos esenciales son paseadas por los pasillos, hay decenas de personas para pagar en cada cola, debería estar por lo menos dos horas para llegar a la cajera, no me la calo, me largo y regresaré más tarde, una rutina enfermiza, porque cada vez que regreso las colas son peores, parezco una especie de acosador, algunos observadores externos me miran raro. Hoy es mi día y pude comprar absolutamente nada, ni siquiera los productos no regulados, (cebollas a 1.500 Bs/kilo y tomates a 800 Bs./kilo, por ejemplo), porque igual me debo calar la cola, quiero gastar mis reales, por lo menos en otros artículos de lujo (fiambres, palmitos, maíz, tomates pelados, etc), pero tampoco puedo, los nuevos pelucones del siglo XXI me dirían "Ignorante, no compres con el populacho, ve al Rey David o a cualquier sitio de lujo donde no se hace cola".
El día de la identificación extrema terminó, me fui con las manos vacías, sale de nuevo el sol, no existo para los productos regulados, mis huellas son vacuas, mi rostro es una máscara plana, sin ojos, nariz, labios, nada visible, una pantalla en blanco, pero igual voy a ese Súper, porque a veces algunos productos regulados los venden sin las leoninas condiciones socialistas, no sé, parece que jugaran con nosotros o ¿simplemente sienten lástima por la necesidad ajena mezclada con la arrechera?; a veces hasta aceptan la cédula de tu hijo, pero en este sitio NO, él debe estar presente y ser apto fisiológicamente y numeralmente, en otros sitios venden productos no regulados pero limitados en cantidades aceptando otras cédulas. Entro al Súper, está casi vacío en lo que a personas respecta porque no han sacado todas las mercancías reguladas del miércoles, aparte de eso hay de todo, pero no regulado, se puede ver en las fotos del post, da gusto pasear por los pasillos despejados y revisar cada producto que no quieres comprar, salvo algunas frutas, legumbres y algo de carne de cerdo con un muy buen precio (entre 900 y 1.200 Bs./kilo), además de los huevos, pero de codornices. Llego a la caja y le pregunto a la dama ¿La harina pan suavizada a 120 Bs./kilo también está amarrada al terminal de la cédula?
Sí señor, lo siento. Bueno, ayer traté pero no pude, Ud. sabe como eran las colas, ella asintió y con una tierna expresión y me dijo que buscara dos kilos, que me las pasaría. Chévere, muchísimas gracias, casi la beso. Pago y me retiro para regresar más tarde, porsia la suerte me encuentra, pero no es así, dos horas después el Súper era un pandemónium, sacaron los productos regulados y centenares de almas llenaron los espacios vacíos que poco antes había disfrutado como un paseo en góndola. Entro de todas maneras y me dan ganas de llorar, conté como 15 cajas de huevos “trescientos cartones”, había pasta, pero solos los vendían por terminal numérico.
!Que remedio!, bien por aquellos que pueden comprar, solo espero que la Gestapo Socialista no dicte un Auto de detención contra la cajera que me vendió la harina pan regulada a 120 Bs./kilo, y la tengan un año y pico esperando por el juicio, para finalmente dictar sentencia punitiva por un hecho que no infringe las normas porque creo que es el Súper quien decide vincular este producto tan caro a un dígito mágico.
Díganme: ¿No se revolcaría de satisfacción Tim Burton produciendo y dirigiendo esta película que protagonizaría por supuesto” Jhonny Depp”?
PAO.

Fin de año, madurez implacable.

Fin de año en Santa Teresa del Tuy, con la familia, con los amigos de la juventud que no pude saludar, pero que siempre están en mis pensamientos, más allá de las actuales vicisitudes, vulgares semillas que recién estoy sembrando sin darme cuenta y cuyos frutos, dulces o amargos, comeré veinte años adelante si todavía vive mi cerebro.
Un corto paseo por un pueblo plagado de una desaseada muchedumbre en la que siempre me sorprende algún conocido que dejé atrás, activando infinidad de recuerdos y sensaciones que formaron parte de mi juventud, protegido sin saberlo por mis viejos y decenas de personas, sus costumbres y tradiciones. Veo los surcos de la edad correr como lágrimas por las caras de los paisanos de mis padres, espeluznantes muestras del correr del tiempo mientras me he mantenido ausente, alejado de ellos. Veo como las expresiones en las tersas caras de las mujeres que conocí se han endurecido, algo así como haber viajado a la velocidad de la luz por unos meses y posteriormente regresar para enfrentar la realidad. Veo demasiados rostros nuevos, veo demasiada suciedad que el viento acomoda como adornos navideños a su antojo sobre el concreto. Recibo con cierta aprensión la recomendación de un amigo adulto respecto a no dejar los celulares sobre la mesa del establecimiento donde estoy tomando un café con mi esposa.
Recuerdo a mi amigo eterno de la infancia y juventud, unidos por la música que escuchaba todas las tardes frente a la casa, recuerdo a través de sus recuerdos una vida desinhibida, pendiente solamente de un cholazo de papá por portarme mal, secándome todo el cuerpo después que un amigo de la familia vació un tobo de agua sobre mi humanidad porque lo tenia atormentado con Queen todas las tardes, comiéndome unas 15 naranjas después de exprimir unas cincuenta para el negocio de los viejos, las cuales aligeraba con un poco de agua para terminar más rápido y papá finalmente complementaba con jugo de naranja Carabobo, obteniéndose el mejor jugo cítrico de Rancho Grande.
Me recuerdo a mi mismo pasando por esa película como un simple espectador sin poder olvidarla después de salir de la sala de proyecciones y mirar en un espejo que mis facciones también se han endurecido, al igual que mi percepción irónica de la vida la cual funciona como una piel que no se puede mudar.
Veo a primeras horas del principio del año, a tres felices seres embadurnados con una conciencia etílica que los mantiene con extrañas sonrisas que pocas veces he podido esbozar (obviamente los fotografío), uno de ellos es un conocido de la infancia, nada escandalosos por cierto y hablando quizá con cierta coherencia en ese mundo que observo desde una distancia razonable, veo a una especie de zombi ebrio que viene bajando por la calle libertad, desde la antigua maternidad, pareciendo caerse con cada paso pero manteniendo el equilibrio, veo a dos jóvenes que al verlo se paran del escalón donde se encuentran sentados para evitarlo, veo a un grupo de personas desayunándose con cerveza mientras intercambian ideas que supongo serán interesantes, veo a Miguel, recién fugado de la cárcel, quien me persigue con la mirada para pedirme otro aguinaldo, la noche anterior imitaba, nadando en drogas, a Jack Sparrow, el protagonista de Piratas del Caribe.
Mientras veo la escena matutina, me veo a mi mismo como un drogadicto fumando restos de cigarros aún no terminados, porque ya la droga se había acabado en la madrugada, me veo alistándome para huir del calor Tuyero con la familia, me veo guardando mis recuerdos en un bolsillo, al igual que una revista del Queen Fan Club del año 1983, no sin antes degustar una rica arepa preparada por mi hermana y llevarnos dos bolsas con las exquisiteces que sobraron de la noche anterior.
Mientras me alejo con mi familia, con un tanque full de gasolina que me evitó la molestia propia del primer día del año para equipar, veo un pueblo tranquilo, apacible, en el cual los recuerdos me esperan pacientemente para activarse cada vez que sus calles sientan el peso de mis pasos

PAO.

14 años después

Les presento a mi nené, no tan nené ante la percepción verdadera de mis conos y bastones oculares que hacen pelear al cerebro con el corazón, para hacerle entender que ya no es ese angelito de 3,5 kilogramos que fui el tercero en cargar después que la Doctora Zuleima lo trajo al mundo y el pediatra Puerta lo limpiara y lo llevara a la habitación. 14 años atrás él no ofreció resistencia alguna, así que lo pude asear sin problemas, pero en estas fechas, siendo un adolescente, créanme que me costó obtener su permiso para tener su humanidad entre mis brazos (1,75 m y cerca de 63 kilos), traté de sobornarlo ofreciéndole 1.000 Bs. obteniendo una gran carcajada de su parte, quise obligarlo, algo así como ordenándole que se dejara cargar y se negó rotundamente, solo lo pude convencer prometiéndole la instalación de tres juegos en su teléfono, los cuales no podía descargar directamente del Playstore.
Les presento en consecuencia a mi hijo, mi orgullo, a quien todavía puedo cargar y espero poder hacerlo hasta el día que me muera, siempre he de ser yo quien tenga la fortaleza para hacerlo, y si llego a una edad avanzada y necesito ser cargado, no permitiré que él lo haga, yo siempre deberé ser más fuerte y espero ser capaz de protegerlo mientras vivamos los tiempos que tengamos asignados; les digo, él tendrá que luchar muchísimo conmigo si pretende cargarme por cuestiones médicas o en casos de emergencias, a menos que estemos echando varilla y lo rete a hacerlo, aunque unos cuantos años deben pasar, porque estamos hablando de una diferencia de 30 kilos.
Este es el hijo de mi corazón y lo coloco en la portada de mi Facebook sin ponerme con esas pendejadas como “Si tienes una hermana maravillosa pégala en tu muro” o “si tienes un hijo excepcional y lo amas y adoras, pégalo en tu muro”, lo que los demás hagan con sus hijos, hermanos, padres, madres, etc, me tiene sin cuidado, yo simplemente respondo por mis acciones, aunque a veces exagero un pelo.
Yo siempre seré quien te cargue Paolito.
PAO.

El silencio de los inocentes.


Hoy era mi día de compras, últimamente no me gusta mucho pulular por ese supermercado pero "era mi día", así que me aventuré, como en otros establecimientos, porque las reservas nutritivas están bajando en casa.
Hoy vi muchas caras, reconocí algunas, son las de siempre, me imagino que al verme dirán lo mismo, les encanta ir a ese lugar, a veces no se entiende, pero la verdad es que tienen necesidades como cualquier otro mortal que debe alimentarse y no solamente vivir de ideales mientras otras panzas explotan por tener tantos privilegios.
Diviso la fila externa y noto que hay poca gente adentro, así que paso y observo muchachos llegando con carretillas de Harina de Trigo precocida (Juana), mayonesa Mavesa y aceite de maíz de ½ litro, así que busco la cola interna y me emplazo en su final, al rato un señor llega y la pregunta a la señora que está delante de mí:
- ¿Esta cola es con ticket?
- La señora responde: Si señor, tiene que pedir su ticket afuera, hacer la cola allá y luego lo dejarán entrar para comprar productor regulados.
No sé si fue el coraje (como dicen en México), la desilusión o ambos sentimientos combinados, pero sentí que mi cuerpo se enfrió repentinamente, quedé paralizado por un rato, pero reaccioné y me dirigí a la cola externa y la recorrí hasta llegar al estacionamiento (por cierto estoy hablando del Luvebras de la Florida), negándome rotundamente a pedirle un ticket al señor que le asignaron tan ignominiosa tarea.
Pensé que probablemente no compraría hoy en ese lugar, así que mientras decido que hacer, salgo, hago pipí en el Mac Donalds, es lo único que se puede hacer en ese lugar con las hamburguesas de 1.400 bolos PA arriba, me recuesto en la baranda externa del MAC y enciendo un cigarro mientras veo a la gente pasar, mayormente con bolsas de la compras recién hechas en el súper. Me llamó la atención una bella dama, morena robusta, bien contorneada, sus carnes eran firmes, rondando los cincuenta, estaba vestida de negro, me hizo recordar a la esposa del zorro, llevaba unas 10 bolsas de mercado distribuidas equitativamente en cada mano, el peso no la desequilibraba, aun llevando tacones, pero su expresión era dura, sus ojos brillaban como las estrellas de un sistema binario, metafóricamente hablando, cegaban al verla directamente, así que bajé la mirada mientras escudriñaba que llevaba en las bolsas, claro, los productos regulados eran pocos, el resto eran vegetales y otros “peretos” de limpieza, creo. Repentinamente se detiene casi frente a mi curiosa persona, apoya en la acera las bolsas que llevaba en la mano derecha, saca un celular de su bolsillo y llama:
- Miamorcito (Ustedes se imaginarán el tono del “Miamorcito”), ya salí del supermercado, será posible que vengas a ayudarme con las bolsas, pasé dos horas haciendo cola, estoy cansada y obstinada. Sal del carro de una vez y ven a cargar el mercado.
Noto que ella mira fijamente al frente, tomando en consideración su sentido de avance, y miro hacia ese objetivo imaginario, pasados unos quince segundos veo venir con cierto apuro a un señor flaco, “esmirriado”, como de sesenta años, escuálido en todo el sentido de la palabra (no por vinculaciones políticas, esclarezco), como llegado de una nevada, todo el cabello blanco y más feo que pegarle a una mamá, pensé en los gustos de la dama, algo fetichista quizá. El señor, con cierta torpeza se acerca a ella y toma las bolsas para llevarlas, me imagino que al carro que debería tener estacionado cerca. El pobre señor estaba pariendo mientras caminaba con las bolsas, hasta lástima me dio, me dije internamente que debería prestarle apoyo, pero mi voz interna me gritó “Queese quieto Señor Paolo”, así que simplemente vi como la pareja se alejaba, el tipo tambaleando con las bolsas cual parkinsoniano sin el medicamento del día y la dama caminando erguida y con un contorneo que me hizo pensar en estos tiempos socialistas y las consecuencias propias de no poder lavar porque no hay agua y el jabón está escaso.
Por unos instantes me olvidé de mi problema previo en el súper mientras ellos desaparecían de mi campo de visión, boté el cigarrillo terminado, me asomé nuevamente en el estacionamiento y al frente del establecimiento, notando ningún cambio. Me dio cierta rabia pensar en las condiciones como se tiran los productos en una esquina del supermercado para que la gente, cual corderos en la cola, después de pasar por la aduana alimenticia (sin ánimos de ofender por las penurias experimentadas, las cuales también he vivido en carne propia), tome la dádiva ofrecida por los dirigentes del lugar, limitada por las actuales políticas públicas, la falta de sentido común, la corrupción y demás aberraciones públicas conocidas. ¿Por qué no la colocan en los anaqueles antes de abrir para que después las personas los tomen como personas decentes? No puedo creer que los productos siempre lleguen después de abrir el supermercado, al mediodía o en la tarde, por supuesto, le sale mejor al encargado de esta cadena evitar pagar empleados adicionales que los organicen en las estanterías para que estos desaparezcan en un “tris”, pero allí radica la educación y el respeto por los clientes. Lo que falta es que empiecen a venderlos en el estacionamiento, al aire libre y bajo el inclemente sol, haciendo una cola gritando un famoso eslogan de Oscar de León.
La ciudad se ha convertido en un mercado persa, hasta los perros venden algo, a veces más caro y en condiciones menos higiénicas que las encontradas en un establecimiento formal, nos quejamos por la calidad del agua que llega a nuestras casas pero no nos fijamos cuantas veces el vendedor de piezas de pollo se rasca los genitales o se quita con los dedos los humores nasales durante la jornada laboral, porque no todos los que despachan están a la vista del consumidor. En cualquier lugar (zapaterías, tiendas de ropa, etc), se venden productos regulados, las masas son movidas por el viento callejero como ejércitos de papel para poder comprar a precios aceptables o son esculpidas como estatuas en lugares cómodos para alcanzar el mismo objetivo.
Mientras tanto, en vez de solucionar el problema, nuestros representantes en el gobierno lo que hacen es generar nuevas propagandas y crear más restricciones argumentando que la escasez se debe a los bachaqueros, a los acaparadores, a los imperios, a la guerra económica, etc. Los comerciantes, productores y distribuidores no son unos santos, eso es definitivo, pero hasta cierto punto hay un límite si la espada de Damocles siempre pende sobre sus cabezas (ojo, no los justifico).
Actualmente no acepto ni discursos ni golpes de pecho de ningún lado (en la justa proporción), resaltando el hecho de servir a la gente, porque en la mayoría de los casos es una mentira pura y dura. La viveza criolla de los tres lados, gobierno, oposición y el propio ciudadano, nos cae en las cabezas como lluvia ácida impidiéndonos ver la realidad y manteniéndonos en un estado de peligrosa somnolencia, corriendo el riesgo de despertarnos sobresaltados y demasiado agitados.
Hemos perdido demasiado en un corto lapso, en una generación casi cumplida, y de nosotros depende no perderlo todo en este proceso de involución. Ese fue mi último pensamiento antes de retirarme del Centro Comercial en cuestión, donde nada pude comprar pero disfruté el hecho de haber admirado a una interesante dama de la calle.
PAO

lunes, 8 de febrero de 2016

Pensamiento del día (de las conmemoraciones).


Cierro los ojos, imagino, viajo al siglo pasado, y en ese pasado viajo por cinco años comenzando en mayo del 40, estoy en Auschwitz.
Auschwitz significa muerte, miedo, resentimiento, engaño, condicionamiento, poder, avaricia, violación, humillación, desprecio, tristeza, inclusive ilusiones.
Auschwitz es amor, el amor de los progenitores que dieron su vida para salvar a sus hijos, Auschwitz es dolor, el dolor de los sobrevivientes que lo perdieron todo, a sus progenitores, familiares y amigos, salvo su dignidad como seres humanos y los recuerdos que desgarran las almas.
Auschwitz es la causa y la consecuencia, es la venganza de un pueblo oprimido que avala la opresión de otro, es un sutil momento de locura, el cual magnifica las más ocultas miserias humanas, es una lección para el futuro que se repetirá en mayor o menor escala, es el principio de la rabia que se verá en las siguientes generaciones.
Auschwitz no representa el pecado de un individuo, Auschwitz es el pecado de la humanidad.
Auschwitz es una realidad que no podemos ni debemos olvidar.
PAO.

La tarde, como si fuera la primera vez.

Eres mi amante, me enamoras cada día al levantar la mirada y maravillarme con tus sensuales y coloridos movimientos.
Yo te olvido por un instante, un problema que me acompaña, pero tú no permites esa persistencia, sabes que inconscientemente mis ojos te buscarán, sabes que soy un animal de costumbres, sabes que nos encontraremos.
Me encanta tenerte un rato en alta resolución, enamorarme de ti cada día, ser tu dueño por encima de los miles de ojos miopes que creen poseerte, simplemente me encantas y me llenas como individuo con albedrío.
PAO.



Amores platónicos

La casa es gigantesca, pero parece un pañuelo, el ratón lo experimenta con cierta regularidad, la casualidad siempre lo coloca en el sitio equivocado, parece guiarlo inconscientemente, el gato lo sabe, su mayor virtud es la paciencia, conoce las costumbres de su compañero de juegos, solo debe sentarse a esperar.
El ratón parece un ser metálico, atraído por las zonas imantadas del hogar, el gato lo sabe, tiene centenares de imanes guardados para cada ocasión, los va colocando como trampas en cada rincón del hogar que comparten.
Es un juego interesante, a veces el gato trae a un amigo para poder engañar al ratón haciéndole creer que no está pendiente de él, a veces el ratón cuenta con la ayuda de otro amigo que vigila escondido los movimientos del gato. A veces el gato asume el rol de ratón y su compañero lo caza, lo persigue, con una astucia que lo hace sentirse vivo, notado, considerado.
El hijo del gato no caza al ratón, el padre no se lo permite, el hijo del ratón lo conoce, son amigos y ambos se divierten vigilando a hurtadillas los movimientos de sus padres, saben que al final del día, probablemente terminen golpeados y magullados, pero vivos y satisfechos por las aventuras experimentadas durante la jornada. A veces terminan exhaustos y dormidos, uno al lado del otro y el primero que se despierta en la mañana, deja la escena sigilosamente, se esconde y deja caer algún objeto al piso para que el amigo se despierte y así comenzar la aventura.
Cuando alguno de ellos se enferma, los hijos lo cuidan mientras el compañero pasa horas o días, preocupado, esperando por la recuperación de su pana, le pregunta a los hijos por su salud, inclusive roba algo de comida para consentirlo.
La rutina prosiguió por años, ambos estaban viejos, pero aún tenían algo de fuerzas para un último juego, ambos abrazaron a sus hijos esa mañana, les dijeron cuanto los amaban, que no se preocuparan por ellos. Los hijos no entendieron esas repentinas muestras de afecto paternal, pero se alegraron por algo que ya sabían.
En algún momento de la mañana el ratón se detuvo en el medio de la sala y chilló con fuerza, llamaba a su amigo, le invitaba a correr, a perseguirlo, a sentir el viento en su cara, al gato maulló con todas sus fuerzas, lo hizo varias veces, y la anciana, dueña de la casa pensó que esta vez sería la definitiva, por fin Vladimir, su gato, cazaría a Sergei y acabaría con ese ratón que le había hecho la vida cuadritos por tres años. Vladimir ya tenía 12 años cuando conoció a Sergei, al principio Sergei era mucho más ágil que el gato, pero con el paso del tiempo se emparejaron y era hasta gracioso verlos acosándose mutuamente, perseguirse y estrellarse con cualquier mueble de la casa.
Sergei había retado a Vladimir, el gato aceptó, el ratón salió como bala por una ventana entreabierta y Vladimir hizo lo propio, corrieron como locos por la acera, llegaron a un edificio en construcción y empezaron a subir mientras sentían que se les acababa el aliento; llegaron al piso décimo, donde estaban dispuestos los encofrados para vaciar el hormigón, Sergei se detuvo en la esquina de una tabla que estaba a punto de caerse, medio cuerpo en el aire y el resto apoyado en el piso, miró fijamente a Vladimir, retándolo de nuevo, y el gato no dudo, con el poco aliento que le quedaba dio el gran salto para atraparlo, pero al aterrizar en la esquina de la tabla donde estaba su presa, esta se volteó por no tener soporte en el otro extremo y ambos cayeron al vacío. Mientras se precipitaban hacia el suelo parecían reír, chillando y maullando, alertando a los obreros que allí trabajaban, fueron unos segundos en caída libre, pero los mejores momentos de los tres años pasaron por sus cabezas, esos recuerdos que solo pudieron compartir a través de sus hijos quienes los comentaban entre ellos, pasando al acabarse el tiempo lo inevitable, se estrellaron contra el pavimento de la acera, todo acabó instantáneamente, silencio y oscuridad los cobijaron, fue como caer rendido en la cama después de un arduo día de actividades, cuando los párpados pesan una tonelada, cuando el cuerpo se hunde en el inconfundible abrazo de Morfeo, cuando las preocupaciones dejan de tener peso y la conciencia se relaja, cuando lo bueno y lo malo simplemente se mezclan, anulándose para generar paz, sosiego y tranquilidad.
Hubo silencio, los cuerpos parecían un planeta y su luna, los transeúntes los evitaban, algunos obreros sintieron tristeza, los conocían, cientos de veces los habían visto correr por la construcción desde su inicio, por lo que los retiraron de la escena y los enterraron en un parque cercano, en un lugar secreto, ambos con extrañas sonrisas en sus rostros.
Así terminaron los juegos de esos amigos que parecían odiarse, quedando los hijos para prolongar el legado, Mijaíl y Yuri, los amigos declarados que fingirían ante la dueña de casa que eran enemigos acérrimos, Yuri moriría primero en lo que a longevidad respecta, Mijaíl lo sabía pero no quería pensar en eso, simplemente quería disfrutar el tiempo y los momentos junto a su amigo del alma, esperando poder acercarse someramente a la gran amistad que sus padres compartieron.
PAO.

viernes, 31 de octubre de 2014

Medias verdades, tribulaciones de un lobo en Halloween.
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Media mirada, media creación, medio volumen, media la acción.
Miro la media, siento escozor, ya no me mira, siento pavor.
Pude creerlo, pude sentirlo, quise entenderlo, quise vivirlo.
Corta la vista, corto el inicio, corto el final, larga la continuidad.

Fluye la noche, brilla una luz, media la luna, media la voz.
Blanca la base, negro el sombrero, cubre los ojos, cubre el veneno.
Suaves los dientes que intentan morder, tenue la sombra que los hace ver.
Muerde con furia el lobo tenaz, corre la sangre en la oscuridad.

Ojos cansados, grandes ojeras, sueños continuos, pesadillas de primera.
Tiempo faltante, corta la escena, miro a los lados, el guardián no espera.
Lobo feroz, lobo malcriado, vive mordiendo, desesperado.
Sueña la forma, sueña los días, odia el sombrero, sangran las encías.

domingo, 26 de octubre de 2014

La gota.

Exprimiré la última gota del trapo y si cae en mi boca, la disfrutaré desde el inicio hasta el punto de asentamiento. La sentiré correr por las vías digestivas como un torrente que humedece las sensaciones acumuladas en las paredes que conducen al alimento, quedaré saboreando la saliva que emergió producto del encuentro y la tragaré lentamente, hasta que la resequedad propia de la terminación del manjar, me haga ver hacia otro lado y me obligue a trasladarme para adquirir un envase con miles de gotas, las cuales no producirán el mismo efecto, pero establecerán una satisfacción temporal, la cual permitirá caminar al lado de la inevitable fluidez del tiempo.

Si por otro lado ocurriese la condición adversa, y la gota se pierde en el trayecto definido entre el trapo y mi boca, me encontraré en el punto intermedio, el de la resequedad sin satisfacción, la terminación de algo que no se inicio, una paradoja, interesante para analizar y discutir, pero no por mucho tiempo, porque igualmente tendré que trasladarme, tendré que moverme.

De una u otra manera, la tierra absorberá a la gota, quizá ésta se evapore para formar parte de algún sistema climatológico o alguien se hidratarà, las consecuencia siempre será la misma, la resequedad llamará a la gota, la gota podrá reducir la resequedad o simplemente la intensificará.

Con o sin paradojas, la necesidad siempre estará ahí y la gota será la estrella del espectáculo.

sábado, 1 de marzo de 2014

Amar o no amar, he ahí el dilema……

El amor en una sensación temporal matutina que nubla la visión pero se despeja rápidamente con varias porciones de agua fría contenidas en las manos, para lavar las lagañas que se formaron durante el sueño. 


El amor es pragmático, es conveniente, es una muleta que sirve para sostener los cuerpos inflados, mórbidos y paralizados por el peso de las decisiones que se tomaron o no se tomaron.

El amor es el alimento que controla esas decisiones individuales que se pudieron tomar pero dependieron de una continuidad que no se deseó mantener y se dejó en manos del azar, es un bozal de arepa que le da significado a la independencia como ser humano, aunque las cadenas sean nuestras vestimentas.

El amor es la necesidad para llenar los vacíos estrictamente con la palabra, es la expresión dirigida hacia un tercero mientras se baja por una corta escalera, quedando como un eco para el oyente que retumba en las paredes, pero se olvida instantáneamente por el emisor una vez que sigue su camino.

El amor es la química inicial, la cual supuestamente dura poco, por ende, aunque siga existiendo, se interpreta como un simple deseo animal producto de la evolución natural contra la que no se puede luchar, porque está impregnada en nuestras células.

El amor en cercanía tiene sentido, el contacto permanente realza su significado, pero cuando los espacios se agrandan, sale a relucir el demonio interno que recuerda la importancia de los vínculos que nada tienen que ver con el amor, los vínculos pragmáticos que no te permiten reaccionar.

El amor puede convertirse en un desorden psicológico caracterizado por una falta de autoestima, por ello los seres con pensamientos organizados en un invierno permanente manejan apropiadamente dicho sentimiento, si se le puede denominar así en sus casos, por ende, les resulta fácil amar controladamente.

El amor dura tanto como la protección otorgada por una perra en celo a sus crías hasta que puedan ser independientes, es cíclico, depende de la preñez circunstancial, combustible necesario para seguir soportando el peso de las decisiones.

El amor es como el elemento activo de un medicamento, que produce efectos puntuales en el organismo y la porción no necesaria se desecha a través de la orina-

El amor es la consecuencia, no el génesis, se nutre de las deficiencias y de las abundancias, cobija las carencias, espera pacientemente agazapado en las esquinas, mientras el tiempo pasa ante los ojos que como un radar escudriñan la realidad esperando por el momento ideal para amar.

El amor nacido fuera de las entrañas es fútil, es un malestar inconveniente, es una gripe mal curada, es una infección permanente en la base de una pieza dental, que adormece y entumece los labios, no permitiendo sentir apropiadamente la conciencia corpórea.

El amor es la estupidez plena, un acto Calimérico usualmente aborrecido por las conciencias prácticas, es un tobogán destartalado que magnifica las emociones, es un motivo más que suficiente para huir a la derecha, es la suma desordenada de todas las partes que en algún momento conformaron una estructura estable, es la perfecta definición de la entropía reinante en el universo.

¿Vale la pena amar?

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